Legion – El fin del mundo con espítiru de serie B

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Dios a perdido la fe en la humanidad y decide exterminarnos a todos. El arcángel Miguel no está de acuerdo y viaja a la tierra, cortándose las alas y renunciando a su divinidad. Su objetivo es proteger a una chica embarazada cuyo hijo es clave en la salvación de nuestra especie. Armado hasta los dientes y en medio del desierto de Mojave se aliará con los clientes de Paradise Falls, un antro de mala muerte en mitad de la nada, y montarán defensa para resistir el embiste de cientos de ángeles que han poseído las mentes de los más débiles.

Con esta premisa tan prometedora arranca Legion, una película del debutante Scott Steward que también co-escribe. Ya desde sus primeros momentos derrocha espíritu de serie B desenfadada en cuanto Miguel, después de cortarse las alas, entra en una armería, recoge armas y munición y sale provocando una explosión que abre un boquete en forma de cruz . Es en estos primeros compases donde veremos sus mejores momentos y es que Legion logra enganchar al espectador con una presentación eficaz de los personajes y el interesante devenir de acontecimientos. Cabe destacar la secuencia de la viejecita en apariencia adorable que después de una agradable entrada reta a la embarazada Charlie diciendo que su bebe “se quemará”. A partir de entonces comenzará el asedio enmarcándose en la categoría de películas como Aliens, Asalto a la comisaria 13 o Abierto hasta el amanecer donde los parapetados protagonistas sobreviven al asalto de zombis, alienígenas o en este caso ángeles. Una decisión conceptual nacida a raíz de su escaso presupuesto, pero en cuyo seno no radica los muchos problemas que arrastra la película hasta su conclusión. Y es que el principal problema de Legion no son los diálogos faltos de garra como todas las películas MassMedia de espíritu palomitero, ni ver al arcángel Miguel armado con metralletas (para mi, un motivo para ver la película) sino su inconsisténcia una vez revelado su planteamiento. Tanto actores como director hacen lo que pueden con un guión mal dosificado que salta directamente del planteamiento al desenlace formando un agujero negro en mitad de la trama que se precipita hacia su final con demasiadas incógnitas.

Legion derrocha carisma en sus primeros momentos gracias a sus actores (todos correctos) y su interés en avanzar la trama sin perder tiempo. Un ritmo fluido que anima al espectador pero que se desmorona antes de su desenlace. Incluso las escenas de acción, que están bien filmadas y resueltas, no alivian la sensación de haber visto una película coja que podía haber sido una grandiosa muestra de cine B actual.

Aún así su visionado resulta más estimulante que cualquier Piratas del Caribe, Transformers y demás parafernalia “Made in USA” que basa su atractivo en actores y actrices canón y efectos visuales de infarto. Estas últimas nacen vendiendo su alma y Legion, a pesar de sus muchas carencias, es sincera en su propuesta.

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